Prostitutas violadas canciones sobre prostitutas

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Un taxi nos llevaba por las tardes y nos traía cada madrugada a un pequeño club de carretera, a unos 6 km de distancia. Mi primera noche allí fue horrorosa. Por mucho que me hubiese acostado con un montón de hombres, aquello era diferente. Teníamos que competir entre nosotras y ganarnos al cliente en dos minutos. Lloré mucho aquella primera noche. A los clientes no les importaba mucho; a ratos pensé que incluso les gustaba. Aquello no era justo. En el taxi mi corazón empezó a latir muy fuerte mientras mi mente pensaba: Le pedí ayuda a tres clientes y uno accedió y me llevó a Torrevieja.

A otro club de Alicante. Me vi totalmente colapsada, sin un motivo o un objetivo que me diese fuerzas para aguantar todo aquello. Todo cambió un día que llamé a un amigo de Rumanía y me dijo que quería venir a España, trabajar y tener una buena vida, formar una familia. Eso me motivó mucho. Alquilé un piso cerca de Burgos, lo preparé con mucho mimo, hice la compra y preparé la comida. Estaba muy, muy feliz porque lo había conseguido. El chico vino a España, se convirtió en mi novio y todo era perfecto.

Hasta que me di cuenta de que yo no conseguía trabajo, que el dinero se acababa y él no se esforzaba en buscar trabajo. Mi sueño se terminaba. Mi loverboy así se llama a una categoría de chulo decía que era muy injusto y que él sufría mucho también, pero que no quedaba otra, que tenía que volver al club. Y así volví de nuevo a los clubes, con un dolor tremendo. Me dolía el cuerpo, la mente y el alma, pero no quedaba otra. Empecé a acostumbrarme al sufrimiento y a la violencia, empecé a no pensar para no sentir.

Muchos, miles de hombres paran todas las noches en los clubes y beben y tienen sexo a cambio de dinero. La mayoría casados o con pareja. No son buenos clientes: Sus ojos claros, de color miel, logran ocultar lo que pasa por su cabeza. No quiere responder al principio qué le pasa o por qué la dejaron salir un lunes.

Trabaja en las camionetas, de ayudante. Josué empezó a trabajar con su hermano en las camionetas. Todo iba tranquilo, me estaba ayudando. Entonces yo tengo mis sospechas… Porque así de la nada, Josué desapareció. Habla de Josué en presente y pasado al mismo tiempo. Se escucha en su respiración. Yo no sabía nada de lo que había pasado. Me quedé así, no lo puedo creer. No entiendo por qué. Le estaban extorsionando a la camioneta, pero a él no. Porque no hubieran llegado solo a darle a él, sino que también le hubieran dado al chofer.

Y con la llamada de mi primo. Ahorita voy para su casa. Pero ahora me iré a su velorio a las 8. Y empezó a insultarla por su trabajo como sexoservidora. Que cualquiera que le preguntara si yo era su hija él decía que no.

Yo le grité que se callara, que me dejara en paz, igual él no me da de comer. No me tenía que tratar así, si igual él nació de una mujer. Se quedó callado cuando le pregunté que si tiene una hija así, por qué iba a esos lugares.

Entonces decidí mejor contarle la verdad. Le dije donde trabajaba, que si ella ya no quería que yo les hablara pues… la iba entender. Se puso a llorar. Ella pensaba que yo trabajaba con una amiga en un comedor. Porque no es una gran noticia la que le dí. Ahora por lo menos lo saben los dos.

Cada madrugada, al terminar su turno, el proxeneta o el taxista la llevan a su casa. Duerme hasta la tarde y después de pasar un par de horas con sus hijas le toca regresar a la casa cerrada. Solo los domingos le da tiempo para estar con sus hijas toda la tarde. Ella responde que trabaja en eso por sus hijas, para que no tengan que vivir lo que ella vive.

Dice que igual ella no le importa a nadie. Que nadie le tiene respeto. Mishell enseña la foto en la pantalla de su celular. Sus ojos brillan y se le dibuja una sonrisa grande y blanca. Su cara es pensativa. No se imagina trabajando en otra cosa, pero tampoco en el mismo lugar. Me dicen que soy una puta. Porque gracias a este trabajo he sacado adelante a mis hijas y nos he mantenido. Y no estoy robando. Entonces lo peor que me dicen es que no soy una buena madre.

Que no soy un buen ejemplo para mis hijas. Mientras tenga trabajo para sacar adelante a mis hijas, nadie me puede juzgar. Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras cansadas y los cuentos que tardan. Pinche gente doble moral dicen entristecerse y van a los puteros coman mierda al fin y al cabo quien entra a eso es por su gusto.

Me gusto mucho la investigación Pia Flores. Es realmente triste leer la nota. Concuerdo con algunos otros comentarios que dicen que talvez este un poco acomodada pero no deja de ser algo lamentable. Creo que las instituciones que deberian de protegerla a ella como persona arrestando a su papa por maltrato fisico, violaciones de un familiar la llevaron hasta donde esta hoy donde tampoco es protegida por las instituciones.

Hace un par de a0os viaje a Guatemala y un par de pandilleros nos chocaron con su moto el auto, habia cerca de 5 policias viendo lo que paso y en lugar de ayudarnos y hacer su trabajo nos pidieron que nos fueramos en lugar de hacer algo al respecto.

Nos amenazaron que si no nos ibamos nos iban a arrestar a todos Lo nuestro fue algo tan pequeno comparado con la realidad que viven estan chica ya que el estado es deficiente y no existe un estado de derecho. Que triste realidad, lo lei todo y la vida de estas mujeres es realmente dura. Y pz ganar mejor que el promedio! Y pz debería de tomar cartas en el asunto con esa porquería de su primo! Y dejar su trabajo x algo mejor tqlvez no económicamente pero que le de paz!

Woww yo gano un poco mas de 3, Felicidades Pia por el trabajo de investigacion, Habra una manera que su trabajo sirva para poner la denuncia en el MP, Habra algun funcionario indignado con lo que ud escribio, y hacer algo por lo que sufren las mujeres.

Excelente trabajo de investigación. Gracias por dar a conocer estas historias que nos recuerdan la difícil situación que viven muchas niñas, adolescentes y mujeres. Lloré terriblemente cuando te preguntó si debía poner la noticia. Me dolió tanto porque evidentemente era una pregunta cuya respuesta no podía llegar a transmitir mucha esperanza con la cruel realidad de nuestro país. Este es el acuerdo de los constructores con la justicia.

Miembro de Codeca, candidato de Todos y violador de su propia hija. Cuando economistas escriben con conocimiento de causa y sostienen ideas terribles. La familia guatemalteca que pasó desapercibida en el lobby pro-Israel. La corrupción no es normal. Éstas son todas sus historias. Cotidianidad Somos todas P Mishell, en una cafetería del Centro Histórico.

Mishell no escogió tener a su primera hija a los 15 años. Piensa que su trabajo aporta a la sociedad. Por nosotras no ocurren. Una psicóloga opina sobre el caso. Las extorsiones A pesar de esto, Mishell no se imagina irse de la casa cerrada. Respira profundamente, como para soltar la desesperación que le genera la situación.

Dos albañiles llegan a la casa cerrada Era una noche cualquiera. Sus días y el futuro Cada madrugada, al terminar su turno, el proxeneta o el taxista la llevan a su casa.

Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes. José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad.

Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí. No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma. Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión.

Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años. Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía.

Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval. Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros.

Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

Todas se muestran preocupadas por la situación del sector. Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores.

Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias. Nuestra llegada es bien recibida. Les damos condones y lubricantes y folletos. Olimpia, la cubana, se presenta a todas diciendo:. Si necesitas abogado, médico, llama a este teléfono. Después buscamos por la zona a una menor que alguien ha visto durante los días pasados. Siempre que ven a una menor, avisan a la policía porque cerca de ella hay, casi con toda seguridad, alguien que la controla.

De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones. No damos con ella. En la ronda de San Antonio, las prostitutas se cuentan por decenas. Todas se quejan de la falta de trabajo. Muchas llevan tres o cuatro horas sin hacer un solo servicio. Olimpia saca el móvil y llama a alguien. Luego queda con ella para llevarla el miércoles al médico. El miércoles vengo y te llevo al médico. Intentaremos que no te cueste nada. Y así vamos, de esquina en esquina, hasta que se nos acaban los preservativos y los folletos.

Pasan de las dos de la tarde. Marga va a trabajar ahora en esa misma calle, pero le propongo que comamos algo primero, de modo que nos sentamos en la terraza de un bar y pedimos unas raciones.

Marga ha salido de casa vestida para hacer la calle, pero no lleva nada realmente escandaloso. Simplemente va un poco ceñida. Ya hemos dicho que no vende magia ni fantasías venéreas, vende sexo cotidiano y conversación. Durante la comida, me habla de las extranjeras. Aquí, en un McDonalds puedes comer por tres euros. A ver qué le cuentas a una persona que te dice eso, o que te dice que su madre la puede vender.

Estas mujeres tienen que aprender mucho, muy deprisa, y no perder la razón en el proceso. Cuando terminamos de comer , hace un gesto de:

prostitutas violadas canciones sobre prostitutas Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta. Todo cambió un día que llamé a un amigo de Rumanía y me dijo que quería venir a España, trabajar y tener una buena vida, formar una familia. Las prostitutas no tienen familia, ni padre, ni hermanos, ni amigos. Y los Q por cubetazo de cervezas. Otra categoría eran los solitarios, raritos que normalmente pagan mucho dinero para salir del club e ir a su casa o a un hotel. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Hemos luchado duro para que los jueces escuchen a las prostitutas cuando denuncian agresiones y violaciones en sus lugares de trabajo y estas dos mujeres de forma irresponsable se lo cargan prostitutas vietnam prostitutas en marin un minivídeo de unos minutos que los grandes medios han hecho viral.

Nadie las reclama como suyas pero todos las explotan Libro El Proxeneta. Hay muchos que simplemente se sienten solos y quieren sentir que tienen una novia, o buscan con quien hablar. Desde el colectivo Aprosex aportan datos. En modo alguno somos minoría. Pero aunque lo fuésemos, también necesitamos de derechos.

Contratos por Seguridad Social cuando trabajamos para terceros, poder coger bajas cuando enfermamos o tenemos hijos o nos pillamos una gripe. Nadie del colectivo puta les ha dado carta blanca para representar al colectivo puta.

Si lo hace, no es feminismo. Eso es también lo que opina Olga nombre ficticio, prefiere hablar desde el anonimato. Para mí la prostitución es una manera excelente de pasarle un impuesto al patriarcado sobre el uso de mi cuerpo: Me gusta ser puta. Olga tambiém rompe una lanza a favor de sus clientes. En mi experiencia, nuestros clientes son gente normal que quiere disfrutar de un rato de ocio o acceder a un cierto tipo de afecto. Eva de Barcelona insiste en esa misma idea: Ni me han humillado ni insultado.

Nunca me han violado. Ni literalmente, ni simbólicamente. Si yo digo NO, ellos lo respetan. No es una cuestión de poder. Conmigo comparten momentos de placer, complicidad y satisfacción. Cosas inspiradoras que he aprendido en un curso de prostitución. Llegó a Saravena antes que Paola y recorrió otras zonas fronterizas antes de decidir que este pueblo le resultaba mejor: No tiene hijos como Paola, pero le envía dinero a su madre.

Que uno tenga que venir a acostarse con personas mayores, a veces vienen borrachos". Eso, de hecho, causó enojo entre las trabajadoras sexuales colombianas de Saravena, cuando todavía había muchas colombianas aquí.

En algunas partes de Colombia las mujeres cobran Y porque obvio ya estoy cansada de esto. Pero reflexiona unos instantes, como haciendo cuentas, y agrega: Si me sale algo mejor, pues no vuelvo".

También quiere cambiar de trabajo: Temas relacionados Colombia Venezuela América Latina. Los 6 nuevos billetes con los que Venezuela busca combatir la devaluación del bolívar. Cómo Venezuela pasó de la bonanza petrolera a la emergencia económica.

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